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Manchas de grasa y vino
No todas las manchas son iguales y algunas requieren un ajuste pequeño en nuestra fórmula maestra para ser derrotadas. Por ejemplo para las manchas de vino tinto el truco consiste en aplicar sal común inmediatamente para absorber el líquido y luego seguir con nuestra mezcla de vinagre y bicarbonato. La sal actúa como una esponja natural que evita que el pigmento se fije profundamente en las fibras del algodón o el lino. Es una medida de emergencia que salva miles de manteles y camisas cada año en todo el mundo.
Para las manchas de grasa o aceite de motor el jabón de platos debe ser el ingrediente predominante en la mezcla inicial. Aplícalo puro sobre la mancha seca y déjalo reposar por treinta minutos antes de añadir el bicarbonato de sodio. El jabón encapsula la grasa permitiendo que el agua la arrastre durante el ciclo de lavado normal. En el caso de manchas de sudor amarillentas en camisas blancas una mezcla de agua oxigenada aplicada antes del lavado devolverá el blanco brillante original sin usar químicos tóxicos que irriten la piel.
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Incluso las manchas de tinta que suelen ser el terror de cualquier estudiante pueden ceder ante este método si tienes paciencia. Lo más importante es recordar que la constancia es tu mejor aliada en estos casos difíciles. Algunas manchas requieren dos o tres aplicaciones sucesivas antes de desaparecer por completo. Los resultados siempre superarán a los de cualquier producto comercial manteniendo tus manos seguras y tu ropa impecable sin gastar de más. La satisfacción de recuperar una prenda que creías perdida es incomparable y ahora tienes el poder de hacerlo realidad.





