España rompe récord de productividad en 30 años, pero enfrenta caída prevista en 2026

Anúncios

En los últimos años, España ha registrado un crecimiento excepcional en productividad, alcanzando niveles no vistos en tres décadas.

Este avance sitúa al país como uno de los líderes en mejora productiva dentro de Europa, gracias a cambios en empleo y eficiencia.

Anúncios

No obstante, expertos alertan sobre una posible caída de la productividad laboral en 2026, que podría frenar este progreso.

Situación actual y paradoja de la productividad en España

España experimenta una recuperación histórica en productividad con un crecimiento anual del 1,4% desde 2020, la tasa más alta desde 1995.

Anúncios

Esta mejora sucede junto a una previsión de caída en la productividad por ocupado para 2025 y 2026, creando una paradoja aparente.

El PIB crece un 33% por productividad y un 60% por empleo, reflejando un modelo desequilibrado con presiones competitivas y de costes.

Crecimiento histórico de la productividad total de los factores desde 2020

Desde 2020, la productividad total de los factores (PTF) en España crece a un ritmo anual medio del 1,4%, superando a otros países europeos.

En 2024, la PTF aumentó un 1,9%, mientras que la media europea cayó un 0,7%, con Alemania y Francia en tendencia negativa.

Este incremento se da junto a la creación de más de 2,4 millones de empleos, a pesar de una inversión decreciente en capital.

Previsión de caída de la productividad por ocupado en 2025 y 2026

Se anticipa una caída del 0,3% en la productividad por ocupado para 2025 y otra del 0,2% en 2026, tras el período de recuperación.

Aunque PIB y empleo seguirán creciendo, la productividad laboral no alcanzará los niveles previos a la pandemia, quedando 3,6% por debajo.

Esta desaceleración refleja una normalización pero evidencia una fragilidad estructural en el sistema productivo español.

Causas estructurales del desequilibrio productivo

El desequilibrio productivo en España se explica por fallas estructurales como la baja inversión en innovación frente a otros activos.

Esto limita el crecimiento sostenible y genera presiones en costes laborales que afectan la competitividad a largo plazo.

Además, la reducción de horas trabajadas y la estructura del empleo impactan negativamente en la productividad laboral.

Inversión insuficiente en I+D+i y bienes tecnológicos frente a activos inmobiliarios

España invierte menos en I+D+i y bienes tecnológicos, priorizando activos inmobiliarios con menor impacto en productividad.

Esta falta de inversión tecnológica frena la modernización y competitividad respecto a economías más avanzadas.

El desequilibrio en la asignación de capital limita la capacidad de innovación y mejora en los procesos productivos.

Impacto de los costes laborales y reducción de horas trabajadas en la productividad

Los altos costes laborales y la reducción de horas trabajadas frenan la eficiencia y el crecimiento de la productividad por ocupado.

Estas condiciones complican el ajuste flexible del mercado laboral, afectando la competitividad empresarial.

La combinación de estos factores genera rigideces que dificultan mejorar la productividad a corto y medio plazo.

Comparativa con la Eurozona y singularidades españolas

España muestra un crecimiento de productividad superior al promedio de la Eurozona en el último lustro, reflejo de avances sectoriales clave.

Sin embargo, enfrenta retos singulares como elevada dependencia de sectores tradicionales y menor inversión tecnológica.

Estas particularidades condicionan su evolución productiva, diferenciándola de los patrones observados en economías europeas líderes.

Mejores tasas de crecimiento de productividad en España frente a Europa en el último quinquenio

En los últimos cinco años, España logró tasas de crecimiento productivo que superan a las de países como Alemania y Francia.

Este dinamismo se atribuye a la recuperación postpandemia y a una mejora en ciertos segmentos industriales y de servicios.

Aunque positiva, esta evolución no logra todavía cerrar brechas estructurales profundas en materia de productividad.

Persistencia del rezago en PIB per cápita y productividad laboral respecto a la media europea

A pesar del avance, España sigue con un PIB per cápita y productividad laboral inferiores a la media de la Eurozona.

Esta brecha refleja limitaciones históricas en inversión, formación y adaptación tecnológica que frenan el desarrollo sostenible.

La superación de estas barreras es clave para alcanzar una convergencia real con los países europeos más desarrollados.

Oportunidades y recomendaciones para consolidar la productividad en 2026

La consolidación de la productividad en 2026 requiere aprovechar avances tecnológicos y formas innovadoras de trabajo para sostener el crecimiento.

Impulsar una estrategia integral que combine digitalización y capacitación laboral es esencial para superar desafíos estructurales.

Asimismo, es clave fomentar políticas que incentiven la inversión en sectores con alto potencial de productividad y valor añadido.

Digitalización, trabajo por objetivos y modelos de jornada reducida como palancas de mejora

La digitalización impulsa eficiencia al optimizar procesos y facilitar el trabajo por objetivos, elevando la motivación y resultados.

Modelos de jornada reducida pueden mejorar la calidad de vida y la productividad, al fomentar un equilibrio saludable entre trabajo y descanso.

Estas palancas permiten mayor flexibilidad y adaptación, clave para responder a cambios del mercado y mejorar la competitividad.

Sugerencias de política económica internacional para incentivar inversión y formación digital

Políticas internacionales deben promover incentivos fiscales para inversión tecnológica y formación continua en competencias digitales.

Es imperativo establecer colaboraciones entre sector público y privado para generar programas de capacitación adaptados a demandas reales.

Fomentar fondos multilaterales dirigidos a innovación y digitalización puede acelerar la transformación productiva en España.